Asturias Paraíso Arqueológico Prehistórico (Edad de los Metales)

La Edad de los Metales se caracteriza por la proliferación de numerosos castros, es decir, poblados fortificados situados generalmente en zonas altas. Este tipo de asentamiento es el resultado de un período belicoso e inseguro, que obligó a las comunidades asturianas a vivir en recintos dotados de poderosas defensas. En general, estos poblados contaban con murallas, fosos, casas de planta circular o rectangular… Además, muchos de estos castros corresponden a los primeros años de ocupación romana, y en algunos casos estaban relacionados con la explotación de los yacimientos auríferos astures por parte de los romanos. En Asturias se han localizado cerca de 275 poblados fortificados tanto de época prerromana como romana, siendo una buena muestra de la cultura castreña los de Coaña, Pendía (Boal), La Campa de Torres (Gijón)…

 

Castro de Coaña
El Castro de Coaña también conocido como castro de Villacondide, es el más popular de cuantos castros se conocen en Asturias. Esta notoriedad se debe a lo temprano de su descubrimiento y a la gran extensión excavada a lo largo de casi doscientos años de intervenciones hasta convertirlo en el paradigma iconográfico del poblado fortificado de la Edad del Hierro.
Desde 1993 cuenta con un Aula Didáctica Didáctica donde se muestra la evolución de la cultura castreña desde su origen hasta el contacto con el mundo romano, cuando la explotación del oro tomará un papel decisivo en la historia de estos poblados.

Castro de Coaña

El castro fue construido sobre una pequeña colina y delimitado por una gruesa muralla a la que precede en todo su perímetro un foso excavado en la roca; la ruina de los antiguos muros ocultó la presencia de esta trinchera hasta su descubrimiento reciente en el flanco occidental del camino de acceso al yacimiento. El visitante puede observar los cuerpos de guardia que flanqueaban la vía de entrada al recinto. Para evitar el deslizamiento sobre un piso muchas veces húmedo el suelo fue pavimentado con lajas de pizarra dispuestas lateralmente en chapacuña.

El camino introduce al visitante en el barrio norte, único sector habitado del poblado donde se concentran más de 80 cabañas, hasta alcanzar la gran construcción rectangular que se alza frente a la puerta de la Acrópolis, recinto amurallado que corona la colina. En este punto se alza El torreón, denominación atribuida desde su descubrimiento a una gran plataforma elevada sobre el barrio a modo de atalaya y hoy reinterpretada como espacio de representación social a modo de plaza o tribuna. Desde aquí pueden apreciarse las callejuelas y pequeñas plazas que conforman la organización urbana del poblado en la que predominan las construcciones de planta rectangular y esquinas redondeadas junto a edificios circulares con porches rectos o curvilíneos. En su interior aún se conservan algunas de las piezas más características del menaje doméstico como los molinos giratorios de mano o los morteros fabricados a partir de grandes piedras graníticas con hasta 4 cazoletas, exclusivos de estos castros ribereños del río Navia.

Castro de Coaña

El núcleo más singular del poblado es, sin duda, el denominado Recinto Sacro. Se extiende al pie de la Acrópolis en una pequeña terraza que se alza sobre el camino de acceso. Las ruinas corresponden, en realidad, a dos edificios similares que se caracterizan por la cubierta abovedada de su cámara central, cabeceras semicirculares, utilización de hornos, canales excavados en la roca y una enorme tina tallada en granito. Son edificios característicos de los castros del noroeste de la Península Ibérica (Portugal, Galicia y Asturias). Durante mucho tiempo fueron interpretados como hornos crematorios. En la actualidad se interpretan como saunas cuyos modelos más antiguos se remontan al siglo IV a.C. aunque pervivieron, con reformas, hasta época romana (siglo I d.C.).
Aunque durante algún tiempo se consideró que la fundación del poblado se había producido en tiempos de la dominación romana, las excavaciones más recientes han confirmado que su ocupación es mucho más antigua pues se remonta, cuando menos, a momentos tempranos del siglo IV a. C.
Acceso:
Desde la carretera N-634 al lado de Navia se toma la desviación hacia Boal, llegando en unos cinco kilómetros al castro, cuya entrada está señalizada.

 

LA CAMPA DE TORRES O CASTRO DE NOEGA
El castro de Noega, así denominado por los romanos, es conocido también por castro de la Campa Torres  Es un asentamiento situado en el Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres. Se trata de un fortificado típico prerromano de origen astur, situado al oeste de la ciudad de Gijón, en el Principado de Asturias, concretamente en el promontorio de la Campa Torres sobre el actual puerto de El Musel. Fue fundado por los cilúrnigos,  término de raíz celta que traducido al castellano significaría “caldereros” que alude a los trabajos metalúrgicos y en concreto a la fabricación de calderos.
La Campa Torres se encuentra en el cabo de Torres, península que se recuesta sobre el mar Cantábrico. Domina el puerto de El Musel y se ubica al oeste de la ciudad de Gijón (Asturias) a unos siete kilómetros de distancia. El castro de la Campa Torres, clasificable dentro de la tipología de los castros marítimos, es conocido a través de las fuentes clásicas con el nombre de Noega.

Su origen, según sus investigadores, se sitúa en torno a los siglos VI-V a.C. y estuvo ocupado por gentes dedicadas preferentemente a la metalurgia. Con la llegada de Augusto entrará en la órbita de la romanización. Tras la conquista de la Asturias trasmontana, a comienzos del s. I d. C. con la fundación de la ciudad romana de Gijón a comienzos del siglo II d. C. , en el actual barrio de Cimadevilla, el castro empieza a despoblarse gradualmente hasta su desaparición.

La visita arqueológica tiene dos partes: El Edificio Principal de la exposición permanente y un itinerario arqueológico a través de la ruina. El recorrido por los restos arqueológicos del castro se articula en 13 puntos de observación que nos permiten identificar los elementos más significativos del poblado prerromano (foso, contrafoso, muralla y viviendas) y de las construcciones de época romana.
Conjunto defensivo

Muralla
La muralla, principal elemento del sistema defensivo del castro, se extiende paralela a lo largo de todo el istmo de la península de la Campa Torres. Fue construída por los astures -primitivos pobladores del castro con cuarcitas y calizas. El rasgo más original de este baluarte es el sistema constructivo empleado en su edificación que consistió en crear una gran pantalla pétrea compartimentada en módulos exentos entre sí. Estos grandes cubos están formados por paramentos de piedras unidas en seco, es decir, sin argamasa y rellenos de piedra y tierra. Esta muralla levantada en tiempos prerromanos, se derrumba definitivamente en época tardorromana, último momento de ocupación del poblado.

Dentro del poblado, en la zona denominada intramuros podemos contemplar diferentes elementos pertenecientes tanto a la muralla como al poblado propiamente dicho. En el frente del punto de observación está ubicado el lienzo interior de la muralla en donde se sitúa una escalera de piedra que permitía acceder a los habitantes del castro a lo alto de la fortificación. A la izquierda, se sitúan los vestigios de un paseo de ronda adosado a la muralla principal.

A la derecha, durante las excavaciones realizadas en este sector, se localizó una cabaña prerromana, Se documentaron un hogar y tres pequeños hoyos donde estarían situados los postes que sostenían la choza. Esta vivienda estaba construída con materiales perecederos (maderas, ramas, barro). En esta parte del poblado y a lo largo de todo el lienzo intramuros de la fortificación, se constata una de las zonas más antiguas del hábitat prerromano del emplazamiento.
Campa TorresVista general de la Campa donde se localiza parte del poblado indígena y la mayoría de las construcciones de época romana.De la etapa astur se conservan escasos restos debido a la profunda reestructuración urbanística que sufrió el castro en momento posterior.

museo

La mayoría de las edificaciones que podemos observar desde este punto son de época romana, están construídas en piedra y sus plantas presentan formas cuadrangulares El tejado era de tegulae o teja frente a las construcciones indígenas elaboradas en materiales perecederos (madera, barro y cubierta de paja) y de plantas circulares.También encontramos aljibes o pozos para el suministro de agua, además de cubetas u hornillos de fundición, elementos representativos de la actividad metalúrgica de los habitantes prerromanos de este castro. Una evocación de cómo pudieron ser estas casas se puede observar en las reconstrucciones basadas en los restos de estas viviendas, situadas a la entrada del edificio principal.

El Museo
La exposición permanente del parque explica la historia del castro desde su fundación en época prerromana hasta su decadencia a finales del siglo III d. C. Se muestran los restos localizados en las excavaciones, maquetas, textos, reproducciones e imágenes ilustrativas. La visita se complementa con un audiovisual que recrea el antiguo poblado de Noega. Se articula en dos grandes apartados: el castro en la época prerromana y el castro en la época romana.

Los materiales que se presentan en el museo atestiguan la importancia del castro de la Campa Torres como núcleo de intercambio comercial, marítimo o terrestre, con otros pueblos. Los restos de ánforas, cerámica foránea y elementos de pasta vítrea son algunos de los testimonios que explican la evolución del castro desde el mundo prerromano al romano.

Acceso: Tomando como punto de origen Gijón, se llega  a la Campa de Torres siguiendo la carretera Gijón- Avilés, AS-19. Hay que pasar por el barrio de La Calzada y dejando atrás los bloques de edificios, a la derecha estará señalizado con un cartel informativo.

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